La primera semana de octubre estuvo marcada por una seguidilla de conciertos que dejaron claro que el metal en Chile sigue vivo, diverso y brutal. Tres noches consecutivas, tres escenarios distintos y doce bandas que mostraron la amplitud del género, desde lo más íntimo hasta lo más monumental.
The Unholy Trinity (jueves 2 de octubre, Caupolicán):
Una velada de contrastes. La solidez local de Diabolvs abrió con fuerza y profesionalismo, demostrando que la escena chilena puede medirse con cualquiera. Deicide entregó una descarga feroz de death metal clásico, con un Glen Benton en buena forma y un público que respondió con euforia. Behemoth apostó por la teatralidad y la puesta en escena ritual, con luces, humo y simbolismo, aunque más enfocados en lo visual que en la agresividad sonora. En medio, Nidhogg ofreció una propuesta que no terminó de convencer, con pasajes melódicos que contrastaron demasiado con el resto del cartel. Una noche intensa, con momentos memorables y otros más discutibles.
Pacto de Lobos II (viernes 3 de octubre, MiBar):
El heavy nacional mostró dos caras complementarias. Eternal Thirst encendió la jornada con desplante, conexión y un set sólido que reafirma su identidad entre el heavy y el power metal. Battlerage, en contraste, apostó por la tradición del heavy clásico: directo, sin adornos, con guitarras filosas y la entrega teatral de Fox-lin Torres al frente. Fue una velada íntima, cercana, con gran sonido y un público que, aunque mantuvo cierta distancia física, se mantuvo atento y respetuoso. Una noche que recordó que la escena local tiene diversidad y continuidad.
Fatal Prediction 3 (sábado 4 de octubre, Teatro Cariola)
Un festival que reunió a seis bandas en un mismo escenario y que se desarrolló con puntualidad ejemplar. To Kill abrió con violencia controlada; Weight of Emptiness mostró su madurez compositiva con un set progresivo y atmosférico; Hate sorprendió con la brutalidad de su baterista; Brujería entregó un show cargado de memoria y rabia, homenajeando a sus integrantes fallecidos y destacando la presencia de Anton, chileno en sus filas; Vltimas desplegó técnica y oscuridad con precisión milimétrica; y Massacre cerró con historia, repasando From Beyond y rindiendo tributo a Death y Slayer. No fue un lleno total, pero sí un público fiel que se hizo sentir con mosh, cerveza y gritos, transformando la jornada en una verdadera celebración de comunidad.
Tengo muchas fotos de las 12 bandas que iré compartiendo junto a las crónicas completas durante la semana.
Escrito por @fotosmetal




