El inicio de Tiamat fue, en una palabra, épico. La banda subió a las tablas y arrancó con "Church of Tiamat", estableciendo de inmediato ese tono ceremonial oscuro.

Tiamat en Chile 2025: Un viaje onírico entre el calor de Santiago y la psicodelia de Wildhoney

Hacia el final, llegó el momento que muchos esperaban: el bloque dedicado a la obra maestra Wildhoney. La temperatura, ya alta por el hacinamiento, pareció subir grados por la pura fricción humana. Con temas como "Whatever That Hurts", "The Ar" y "Visionaire"

Tiamat en Santiago: Entre la Melancolía Onírica y el Fuego del Wildhoney

TIAMAT en Chile 2025

Fecha: 11 de diciembre de 2025 Lugar: Club Blondie, Santiago, Chile

Diciembre en Santiago tiene un peso específico, y la noche del 11 no fue la excepción. El calor sofocante del recinto no era solo temperatura; era la anticipación física de una audiencia devota esperando reencontrarse con los padres del metal atmosférico sueco: Tiamat. Para amenizar la espera y calmar la ansiedad, los parlantes inundaban la sala con la psicodelia atemporal de Pink Floyd, una elección que no fue casualidad, sino un presagio sonoro de la atmósfera progresiva y envolvente que dominaría la velada.

Blackflow: Solidez y Sentimiento (20:00 – 20:30)

La jornada comenzó puntualmente a las 20:00 horas con la banda nacional Blackflow. A menudo, las bandas soporte luchan contra un sonido deficiente, pero este quinteto rompió la norma entregando un show con un sonido sólido y notablemente bien definido desde el primer minuto.

Presentando temas como «Neo», «Egomaniacal» e «Inhumane», la agrupación demostró cohesión. Los cinco integrantes mostraron una entrega física total, pero lo que realmente capturó la atención fueron los solos de guitarra; lejos de ser meras exhibiciones técnicas, estaban cargados de un sentimiento que logró conectar con una audiencia que, usualmente, solo espera al plato de fondo. Antes de cerrar su presentación de 30 minutos con «Indifferent», el vocalista ofreció un agradecimiento genuino al equipo técnico y a la productora por la oportunidad, un gesto de humildad que fue retribuido con aplausos cálidos. Blackflow dejó el escenario listo, con la vara alta y el ambiente caldeado.

El Despertar de la Bestia Sueca

El inicio de Tiamat fue, en una palabra, épico. La banda subió a las tablas y arrancó con «Church of Tiamat», estableciendo de inmediato ese tono ceremonial oscuro. Sin embargo, la verdadera ignición ocurrió con «The Sleeping Beauty». Al sonar los primeros acordes de este himno del álbum Clouds (1992), el público estalló. Es un clásico indiscutible y la respuesta fue visceral; el recinto se transformó en un solo coro, ignorando por completo la falta de aire y el calor agobiante.

Lejos de bajar la guardia, la banda continuó con «Divided», manteniendo la energía a tope. A pesar de que el lugar estaba sofocante, la fidelidad del público chileno se hizo notar: la gente «apañó» en todo momento, cantando con una intensidad desgarradora en cortes como «Will They Come?», demostrando que la conexión con Johan Edlund sigue intacta.

Densidad, Melancolía y Distorsión

El setlist, inteligentemente curado, nos llevó por matices emocionales profundos. Uno de los puntos más altos y atmosféricos fue la interpretación de «Cain». Marcada por ese característico sampleo de pajaritos al inicio, la canción envolvió el lugar en una densidad sonora única. Es un tema lento, pesado y potente, que fue alabado y coreado con reverencia por los asistentes.

El viaje continuó con «Phantasma de Luxe», que trajo el sonido de la melancolía pura del A Deeper Kind of Slumber. Aunque Edlund no cantó solo —el público lo acompañó en cada verso—, la energía no decayó, transformando la tristeza de la letra en una celebración colectiva. El contraste llegó con «Mountain of Doom», que se percibió musicalmente más «alegre» y directa, destacando una presencia de guitarra con mayor distorsión que sacudió los cimientos del local.

El Clímax: La Ceremonia del Wildhoney

Hacia el final, llegó el momento que muchos esperaban: el bloque dedicado a la obra maestra Wildhoney. La temperatura, ya alta por el hacinamiento, pareció subir grados por la pura fricción humana. Con temas como «Whatever That Hurts», «The Ar» y «Visionaire», la audiencia entró en un estado de trance agresivo: saltos, gritos, alaridos y cantos al cielo.

Fue el momento de mayor intensidad de la noche. El calor pasó a ser un elemento más de la experiencia psicodélica y metalera. El cierre del encore con «Vote for Love», «25th Floor» y la eterna «Gaia» selló una presentación magistral. Tiamat demostró que, a pesar de los años, su capacidad para llevarnos del sueño a la pesadilla, y de la melancolía al éxtasis, sigue más viva que nunca.

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Tiamat en Club Blondie por Fotosmetal

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